Basilica San Vicente

LA PARROQUIA

Sacramentos

“La comunidad parroquial es iglesia viva que celebra la presencia del Señor cuando se reúne en su nombre celebrando los signos sacramentales que Él nos dejo.”

Bautismo

Los tres Sacramentos de iniciación cristiana se ordenan entre sí para llevar a su pleno desarrollo a los fieles que ejercen la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo.

El Bautismo es el primero de los Sacramentos de Iniciación, es el que abre el proceso de educación que culmina con la recepción de los siete dones del Espíritu Santo en la Confirmación.

Los bautismos en nuestra parroquia son expresión del sentido de comunidad que debe siempre estar presente en toda celebración sacramental, es celebración familiar y es celebración de la Iglesia.

Se celebrarán de ordinario el primer sábado y el primer domingo de cada mes a las 18 h. Los sábados que haya Boda, el bautismo se adelanta a las 17 h.

Se aconseja que durante los tiempos de Adviento y Cuaresma no se celebren bautizos. Sin embargo son días especialmente indicados para la celebración la Vigilia Pascual, y el domingo del bautismo del Señor.

Los padrinos deben ser obligatoriamente mayores de 16 años y estar confirmados, y no estar en situación canónica irregular, según lo exige la Ley general de la Iglesia.

El sentido hospitalario y abierto que debe tener toda comunidad cristiana nos lleva a acoger a aquellas familias que desean que su hijo sea bautizado en nuestra parroquia. pero siempre se debe contar con la previa autorización o conocimiento del párroco de donde vive la familia.

El mismo sábado de la celebración del bautismo, se tendrá un encuentro con los padres, junto con los padrinos, en la Parroquia, a las 12 h. En ella se tratará de la preparación al sacramento, y de la propia celebración. No se trata de aprender nada nuevo, sino de preparar con seriedad un acto de tal importancia.

Para apuntarse, deberán solicitarlo en la Parroquia al menos con un mes de antelación. Se les entregará la «solicitud de bautismo», que deberán rellenar con los datos necesarios y devolver en la Parroquia lo antes posible, para proceder a su inscripción en el libro de Bautismos, una vez celebrado éste.

Confirmación

Recibir al Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación no es algo obligatorio, pero sí es algo a lo que cualquier persona que viva el Evangelio debe aspirar. Es el sacramento de la madurez cristiana y forma parte de los tres sacramentos de la Iniciación cristiana: Bautismo, Eucaristía y Confirmación.

Los niños que deseen recibir este sacramento deberán apuntarse en la parroquia al comenzar 1º o 2º de la ESO.

La celebración se hará,una vez completado el ciclo de dos años, a comienzos del curso escolar inmediato al último curso de catequesis. 

Penitencia

La penitencia es un lugar de encuentro privilegiado con Dios. Es allí donde reconocemos nuestras limitaciones y revisamos nuestro caminar en el Evangelio; allí recibimos al Espíritu que nos ayuda a caminar.

Podemos vivir el Sacramento de la Penitencia de dos formas:

• Confesión individual: Para facilitar la recepción frecuente de este sacramento se confiesa antes de las Misas de los Domingos y a diario antes de la Misa. Si alguna persona quiere hacer una confesión larga y reposada puede acudir al despacho parroquial, o después de la Eucaristía. El sacerdote siempre está en disposición de escuchar en confesión a aquella persona que lo pida.

• Celebraciones comunitarias de la penitencia. La Iglesia es comunidad, y es en la comunidad donde Dios se muestra. Vivir la dimensión comunitaria de la Penitencia es reconocer que existen el pecado y el arrepentimiento comunitario, es pedir perdón con la comunidad con la que cada Domingo celebro la Resurrección de Jesucristo.

En los tiempos litúrgicos de Adviento y Cuaresma, por ser tiempo de conversión se hará una Celebración penitencial.

Eucaristía

La institución de la Eucaristía, tuvo lugar durante la última cena pascual que celebró con sus discípulos y los cuatro relatos coinciden en lo esencial, en todos ellos la consagración del pan precede a la del cáliz; aunque debemos recordar, que en la realidad histórica, la celebración de la Eucaristía (Fracción del Pan) comenzó en la Iglesia primitiva antes de la redacción de los Evangelios.

Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la última Cena: «Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros… Este es el cáliz de mi Sangre…»
. Encuentro con Jesús amor

Necesariamente el encuentro con Cristo Eucaristía es una experiencia personal e íntima, y que supone el encuentro pleno de dos que se aman. Es por tanto imposible generalizar acerca de ellos. Porque sólo Dios conoce los corazones de los hombres. Sin embargo sí debemos traslucir en nuestra vida, la trascendencia del encuentro íntimo con el Amor. Resulta lógico pensar que quien recibe esta Gracia, está en mayor capacidad de amar y de servir al hermano y que además alimentado con el Pan de Vida debe estar más fortalecido para enfrentar las pruebas, para encarar el sufrimiento, para contagiar su fe y su esperanza. En fin para llevar a feliz término la misión, la vocación, que el Señor le otorgue.

Unción de Enfermos

La Iglesia tiene costumbre de rezar por aquellos que sufren enfermedad. Pero hay un remedio más importante, un sacramento, para aliviar el sufrimiento. Se trata de la Unción de enfermos. “Si alguno de vosotros está enfermo, llame a los presbíteros para que oren por él”.

Durante mucho tiempo se ha aplicado a personas moribundas, de ahí que muchos se asusten al recibirla. Hay que dejar claro que se trata de un sacramento de enfermos, cualquier enfermo, destinado a obtener su curación.

Solicitar la Unción para uno de nuestros enfermos es ayudarle a recobrar la salud. No dudéis en pedirla cuando se presente la ocasión. Es muy importante que al enfermo se le prepare para este encuentro privilegiado con Dios, con la recepción del Viático y de la Unción de Enfermos, procurando no dejar este sacramento para el momento en que el enfermo ya no está consciente. Todo sacramente debe celebrarse consciente de la gracia que opera en su corazón.